Un choque puede ser una experiencia traumática, una experiencia religiosa, un simplemente un conjunto desordenado de vituperio y altaneria entre dos o más sujetos. Sumémosle una turba enardecida de señoras cuarentonas con carreola en mano y una queja que hacerle al mundo. Juntémoslo con la prisa de llegar temprano al destino. Echémoslo en la licuadora de cemento llamada Defectuoso. Y voilá … tenemos un lindo choque con un taxista.
Empieza la danza y la música suena .
Pasos tránquilos, a un lado los dos. Intercambio de miradas. ¿Quién eres?¿Qué eres?
El pisotón amenazante. El azotón de respuesta. No gruñen, sólo por falta de colmillos.
Después el ingenio , la astucia, de una finta de un intento. “Cada quien con su golpe” Y la primera estocada se suelta. Momento decisivo. Microsegundos para decidir. Esquivarlo. “NO. Llamemos a los seguros”. Su cara refleja el enojo, reflaja la facha de su plan, refleja el incio de un juego.
Y después el papeleo y la espera, la larga espera, la muy larga espera, la interminable espera. El tiempo corre como un río empinado, muy empinado, demasiado empinado.
Hora y medio después. Idiosincratico mexicano y medio después. Estúpido machismo y medio después. Increible desprecio y medio después. Se llega a un acuerdo. “Cada quien lo suyo”
Se acaba.
No pondré lo que se siente. Porque ya lo han de imaginar. (Carajo)
Y si se sintieron empáticos con la situación. Escuchen este shot justo ahora y sientan como eso, eso que no pondré (Carajo) desaparece en una combinación retro-mezclada.
2° Shot: At the river – Groove Armada.
http://www.youtube.com/watch?v=Y_Q74-rRyB8
Jama
lunes, 5 de julio de 2010
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